DERECHO A LA EDUCACIÓN INCLUSIVA

04-09-17-posiceducPara Plena inclusión, el nuevo modelo de Educación que sustituya a la LOMCE debe orientarse al bienestar de todo el alumnado y configurarse como un sistema integral de apoyos en toda la comunidad educativa, de forma que se establezca una estrecha colaboración de todos los  agentes educativos en igualdad de condiciones, reforzando especialmente el protagonismo de las familias en todas las cuestiones que afectan directamente a sus hijos. Este sistema debe orientarse mediante principios de justicia y solidaridad, de competencia y ética profesional, entendiendo que la inclusión compete a toda la sociedad y ha de servir a la construcción de una sociedad más justa y cohesionada.

Plena inclusión acaba de aprobar su “Posicionamiento por una Educación inclusiva que no deje a nadie atrás”. En el mismo afirma que un Pacto de Estado que quiera sentar las bases de un modelo de auténtica Educación inclusiva garantizando el derecho de todo el alumnado a disfrutar de la misma, debe contemplar:

  • La promoción de la participación voluntaria de centros educativos en procesos de pilotaje y sistemas de evaluación con el fin de realizar una transición hacia la educación inclusiva, contando con las organizaciones de la discapacidad (tanto para los centros de educación especial y ordinaria). Para ello debe asegurarse que los actuales recursos destinados a la educación especial se asignan a la ordinaria y que se evita la apertura de nuevos centros de educación especial.
  • La normativa debe Incorporar la cláusula de no rechazo, de forma que el sistema educativo no pueda denegar la admisión en colegios ordinarios. Además debe reconocer explícitamente los ajustes razonables como una medida de no discriminación en la escuela, e incorporar el derecho a apoyos centrados en cada alumno/a.
  • Deben promocionarse planes personalizados con apoyos específicos para cada alumno y alumna, con garantías de calidad y efectividad de los mismos.
  • Deben acometerse prácticas educativas inclusivas más allá de las aulas, en las que se garantice la accesibilidad universal y los apoyos tecnológicos para todo el alumnado.
  • Los currículos educativos deben estar basados en el reconocimiento y ejercicio de derechos y el desarrollo de competencias para la calidad de vida, el desarrollo personal y la participación social.
  • Debemos asegurar la participación efectiva de los alumnos, sus familias y organizaciones que les representan, especialmente en la determinación de objetivos y metas, y en las regulaciones que se realicen en el ámbito educativo.
  • Debemos crear sistemas de apoyo para la transición  a la vida laboral, generando certificados de profesionalidad adaptados a perfiles profesionales diversos, y adaptando los apoyos con nuevas metodologías, formas y contenidos.
  • Debemos garantizar la formación en inclusión para toda la comunidad educativa, y especialmente para los equipos docentes.

 

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Plena inclusión reivindica una educación inclusiva para todo el mundo. Esto es que se pongan los apoyos que necesiten los niños y niñas con discapacidad intelectual en sus colegios para que puedan aprender bien.