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Plena inclusión Comunitat Valenciana tiene personas voluntarias.
Las personas voluntarias apoyan a personas con discapacidad intelectual
y del desarrollo.
También ayudan a que participen más en su comunidad.
Su colaboración es muy importante.
El voluntariado ayuda a muchas personas cada día.
Por ejemplo:
- Acompaña a personas que se sienten solas.
- Apoya actividades de ocio y participación.
- Colabora con asociaciones y entidades sociales.
- Ayuda en situaciones de emergencia.
El voluntariado no solo ayuda a resolver necesidades.
También crea amistad, confianza y apoyo entre las personas.
Si el voluntariado desapareciera, muchas actividades dejarían de hacerse.
Muchas personas perderían apoyos importantes en su vida diaria.
Por eso, el voluntariado es una parte fundamental de la sociedad.
Desde Plena inclusión Comunitat Valenciana
agradecemos el compromiso de todas las personas voluntarias.
Gracias a su tiempo y dedicación,
las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo
tienen más oportunidades para participar
y formar parte de la comunidad.
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El voluntariado, una figura imprescindible para construir una sociedad más inclusiva
Plena Inclusión Comunitat Valenciana cuenta con una amplia red de personas voluntarias que acompañan y apoyan a las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo en diferentes ámbitos de su vida. Su labor aporta valor, genera oportunidades de participación y contribuye a construir entornos más inclusivos. Se trata de una figura fundamental dentro del movimiento asociativo, que complementa el trabajo profesional y fortalece los vínculos comunitarios.
Con motivo de la reflexión sobre el papel del voluntariado en nuestra sociedad, desde Plena Inclusión Comunitat Valenciana queremos poner en valor una realidad que a menudo pasa desapercibida: el voluntariado es una de las infraestructuras invisibles que sostienen la convivencia y el bienestar colectivo.
El voluntariado: la infraestructura invisible que sostiene la sociedad
¿Qué pasaría si mañana desapareciera el voluntariado? No dentro de diez años, ni de forma progresiva, sino de golpe. Según la Plataforma del Voluntariado de España, recogido en su Barómetro 2025, un 10,5% de la población realiza actividades de voluntariado, lo que supone alrededor de 4,4 millones de personas.
Si mañana nadie dedicara su tiempo a acompañar a una persona mayor, a apoyar a una persona con discapacidad, a organizar actividades en su barrio, a ayudar en una emergencia o a colaborar en una entidad social, muchas personas pensarían que sería una pérdida importante. Sin embargo, la realidad es mucho más profunda: supondría un problema estructural para la sociedad.
El voluntariado está presente en multitud de espacios, aunque muchas veces pase desapercibido. Está en quien acompaña a una persona que no puede salir sola de casa; en quien dedica parte de su tiempo a reforzar el aprendizaje de un niño o una niña; en quien participa en el reparto de alimentos, organiza actividades culturales o colabora en la conservación del medio ambiente; y también en quienes aparecen cuando ocurre una emergencia y se necesita ayuda inmediata.
No se trata de acciones aisladas. El voluntariado conforma una extensa red de apoyo, cuidados y colaboración que recorre todos los territorios y conecta a las personas con sus comunidades.
Mucho más que ayudar
Con frecuencia se asocia el voluntariado a un acto individual de generosidad. Sin embargo, su impacto va mucho más allá. Gracias a las personas voluntarias, miles de organizaciones pueden desarrollar su actividad cada día y ofrecer apoyos que de otro modo no existirían.
Además de responder a necesidades concretas, el voluntariado genera confianza, fortalece las relaciones sociales y construye comunidad. Son elementos esenciales para la cohesión social y para el desarrollo de una sociedad más justa y participativa.
En España, millones de personas participan cada año en acciones de voluntariado. Gracias a su implicación se realizan acompañamientos, actividades de ocio inclusivo, acciones solidarias, programas de apoyo y numerosas intervenciones sociales.
En muchos casos, especialmente ante las dificultades de financiación que atraviesan numerosas entidades del Tercer Sector, la colaboración voluntaria resulta clave para mantener proyectos y actividades. No obstante, es importante recordar que el voluntariado complementa la labor profesional y nunca debe sustituir aquellos puestos y funciones que requieren personal especializado.
¿Qué ocurriría si desapareciera?
Hay aspectos que el voluntariado aporta y que resultan difíciles de reemplazar: la cercanía, el tiempo compartido, la implicación personal y el conocimiento directo de la realidad de cada territorio.
Si desapareciera de un día para otro, las consecuencias serían inmediatas. Muchas entidades tendrían que reducir o cancelar actividades, miles de personas perderían apoyos cotidianos, los servicios públicos se verían sometidos a una mayor presión y numerosas redes comunitarias dejarían de existir.
Pero la pérdida sería aún mayor. Desaparecería una forma de entender la sociedad basada en el cuidado mutuo, la corresponsabilidad y el reconocimiento de la interdependencia que caracteriza a todas las personas.
Cada vez que alguien decide hacer voluntariado está transmitiendo un mensaje sencillo pero poderoso: lo que le ocurre a otra persona también me importa. Ese compromiso fortalece el tejido social y contribuye a construir comunidades más humanas, solidarias e inclusivas.
Reconocer para fortalecer
Todo aquello que no se reconoce ni se cuida corre el riesgo de debilitarse con el tiempo. Por eso es necesario seguir visibilizando y poniendo en valor la labor de las personas voluntarias.
El voluntariado no es un complemento ni un recurso secundario. Es una infraestructura invisible que sostiene la sociedad desde abajo, generando bienestar, participación y cohesión social. Y, como ocurre con cualquier infraestructura esencial, muchas veces solo somos plenamente conscientes de su importancia cuando deja de funcionar.
Desde Plena inclusión Comunitat Valenciana queremos agradecer y reconocer el compromiso de todas las personas voluntarias que, con su tiempo, dedicación y cercanía, contribuyen cada día a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y a construir una sociedad más inclusiva para todos y todas.
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